Trastornos del sueño
Se estima que aproximadamente un 25% de los niñ@s suelen tener problemas relacionados con el sueño. En algunos casos, estos problemas se producen desde prácticamente el nacimiento del pequeño, pero lo habitual es que sean consecuencia de algo externo o ajeno al niñ@ como pueden ser la aparición de los primeros dientes o cualquier enfermedad [...]
Se estima que aproximadamente un 25% de los niñ@s suelen tener problemas relacionados con el sueño. En algunos casos, estos problemas se producen desde prácticamente el nacimiento del pequeño, pero lo habitual es que sean consecuencia de algo externo o ajeno al niñ@ como pueden ser la aparición de los primeros dientes o cualquier enfermedad de mayor o menor importancia. Pero si concretamos por franjas de edad las estimaciones a las que nos referÃamos anteriormente veremos que este fenómeno se produce en bebés y niños de diferentes edades. AsÃ, las dificultades para conciliar el sueño aparecen en el 22% de los casos de los bebés con menos de 9 meses, mientras que para los niños con edades comprendidas entre los 2 y los 3 años de edad se cree que el porcentaje se sitúa entre el 15 y el 20%. Por su parte, los niños de 3 o más años de edad  con este tipo de problemas rondan el 16%.

Las causas por las cuales nuestros hijos sufren de problemas con el sueño son muy diversas, pero en una muchas ocasiones no hay nada en el entorno del niñ@ que le moleste sino que son los denominados terrores nocturnos los causantes de estos despertares aleatorios. En el caso de las mismas franjas de edad que citábamos antes, los terrores nocturnos se dan en el 42% de los bebés, el 21-26% de los niñ@s entre 2 y 3 años y en el 14% de los niños con 3 y más.
De lo que no cabe ninguna duda es de que las dificultades en el sueño de los niños y bebés se pueden convertir en auténticos problemas a nivel familiar en situaciones extremas, ya que resulta muy complicado mantenerse durante meses en vela teniendo que ir a trabajar al dÃa siguiente, añadiéndole además la posibilidad de que surjan problemas de la pareja entre los padres de la criatura por el cansancio acumulado y la falta de soluciones. En los primeros meses de vida del bebé se comprende la irregularidad en los patrones de sueño, sobre todo porque tradicionalmente se ha dicho que los bebés tardan en habituarse a las rutinas del sueño… y porque todos pensamos que el dÃa menos pensado comenzará a dormir como un lirón por arte de magia. El problema puede venir cuando a partir de los 6 meses la tónica sigue siendo la misma. Como siempre decimos, cada bebé tiene sus propios mecanismos de supervivencia y su manera de comunicarse, por lo que trazar una lÃnea a partir de la cual comenzar a preocuparse es imposible, pero como algo meramente orientativo podrÃamos establecer una serie de tiempos promedios que los niños le deben dedicar al sueño de acuerdo a su edad. AsÃ, se entiende que a partir del año la necesidad de dormir que tienen los niñ@s sea de 13 horas y media. A partir de los 2 años se reduce a las 13 horas, mientras que a los 3 años se estima que el tiempo habitual suelen ser las 12 horas.
Pero lo que realmente preocupa a las madres y padres de verdad son los problemas concretos que pueden llegar a tener sus hijos a la hora de dormir, y cómo solucionarlos llegado el caso.
Un primer tipo de problema que se puede presentar en los peques es que tengan dificultades para adaptarse a la noche y por consiguiente a la hora de dormir. Ante estos casos, lo mejor es crear rutinas simples dentro del ámbito familiar como pueden ser por ejemplo tomar el baño, cenar y marcharse a la cama. Lógicamente, estas rutinas tienen que seguirse a diario, pero siempre pueden estar abiertas a que en alguna ocasión el niño esté algo más alborotado y presente mayor resistencia. En ese caso, si al acostarse comienza a rebelarse puede ser beneficioso darle un tiempo para que se establezca ya que puede ser que sea cuestión de un momento que se calme y vuelva a la normalidad. A su vez, dejarlo mucho tiempo con ese tipo de enfados puede generarle angustia pero si acudimos o si estamos presentes de manera inmediata en todo momento ante su llamada le estaremos creando una dependencia de difÃcil solución. Otra opción para ayudar a los peques a comprender las peculiaridades de la noche y la actividad principal que se realiza en ella es la de mantener un clima de tranquilidad para que por sà mismos se percaten de las diferencias existentes con el dÃa. Esto no implica que haya un silencio absoluto, ya que se puede dar el caso de niños que se sientan cómodos y más protegidos escuchando los ruidos cotidianos que sus padres realizan mientras charlan, ven la tele, recogen la mesa, etc.
Otro de los principales problemas en el sueño de los niños se produce cuando se despiertan excesivamente temprano. En algunos casos puede tratarse simplemente de una cualidad que mantendrá durante el resto de su vida, ya que todos conocemos personas que se acuesten a la hora que se acuesten consiguen estar en pie y como una rosa a unas horas a las que la mayorÃa de los mortales estamos aún en un sueño profundo. No obstante, si el niño puede conciliar el sueño de nuevo aunque sea con muchos esfuerzos, tal vez convenga utilizar persianas o cortinas más gruesas para dotar a la habitación del niñ@ de mayor oscuridad al amanecer. Si esto tampoco funciona puedes tratar de acostumbrarle a que juegue en silencio con sus juguetes hasta que los ruidos propios de otra persona levantada en casa se vayan produciendo.
Pero si el problema se produce más durante la noche los resultados desde luego que serán mucho más molestos para todos. Lo habitual es que cada persona tenga una serie de hábitos de sueño que pueden ir variando lentamente a lo largo de su vida, pero que de un dÃa para otro son difÃciles de cambiar. Lo conveniente en estos casos es eliminar los motivos externos que puedan llevar a los niños a despertarse, como por ejemplo el hambre a media noche con una cena completa o bien utilizar un viejo remedio de nuestras abuelas cuando habÃa una adicción a los biberones nocturnos, que es mezclar paulatinamente en los biberones la leche con una cantidad cada vez más grande de agua para acabar con el hábito.
¿Cuál ha sido la experiencia con tu hij@?
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Un artÃculo muy interesante. Sólo cuando tienes un bebé sabes de verdad lo que es pasar una noche en vela.
Gracias por los consejos.